lunes, 19 de enero de 2026

[ 0´50" ] Blue Monday

 



Aquí me tienes, frente a tu puerta. Mientras el gélido viento castiga mi rostro, la chimenea caldea esa casa que aún está a mi nombre. A través de los cristales, veo a mis hijos disfrutar de una fiesta organizada por la que, tiempos atrás, también fue mi familia.

Sabes bien que nuestra vida cambió tras aquella discusión. Más tarde, llegó la falsa denuncia, la prisión cautelar, un juicio viciado y una orden de alejamiento, precisamente, de las personas que más quiero, mis hijos.

Lo que más me dolió no fueron las dos noches en el calabozo ni la pérdida de prestigio entre los socios de mi bufete; lo más doloroso fue la falta de eso que llaman "presunción de inocencia": Ser hombre significa ser culpable.

Decido llamarte para escuchar la voz de mis hijos. Me aseguras que no quieren hablar conmigo. Mientes. Ni siquiera saben que su padre está al teléfono. Tampoco esperaba piedad por tu parte.

A estas alturas de la vida, no guardo rencor a mis hijos por su indiferencia; todo lo contrario, me apiado de ellos, manipulados por una madre celosa y controladora.

Ha llegado la hora. 

Camino hacia el coche, abro el maletero y saco varias cadenas y candados con los que aseguro las puertas de acceso al jardín. Vuelvo sobre mis pasos sosteniendo un bidón de gasolina.

​A través del cristal, veo cómo los rostros de mis hijos reflejan pavor. No temáis. Algún día comprenderéis por qué estoy envuelto en llamas. He preferido sacrificarme antes que que causaros el más mínimo daño. 

El fuego avanza, pero ya no siento dolor. Solo una extraña paz. ¡Os quiero!

Hoy es "Blue Monday".

¡Vaya lunes de mierda!


Esteban Rebollos (Enero, 2026)