martes, 22 de abril de 2025

[ 3' 45'' ] 27 segundos




Lugar: La Gomera. Lunes, 10 de julio de 2023. 23:59 (hora insular)

Un click seco, mecánico y definitivo al pulsar la tecla Enter marcó el inicio de todo.

Desde el gran ventanal de su habitación, en lo alto de San Sebastián, observó cómo las luces comenzaban a apagarse en cadena. Primero, las farolas de la carretera principal. Luego, las pequeñas casas del poblado. Más tarde, el puerto. Todo se sumió en una oscuridad densa, artificial, cuidadosamente provocada. El silencio que acompañó al apagón fue aún más inquietante. No se oyeron motores, ni radios, ni tan siquiera el murmullo de los pájaros.

Durante 27 segundos, La Gomera se convirtió en una isla oculta, desconectada por completo del mundo.

Y él lo había causado con unas pocas líneas de código.

En ese momento, lo vivió como una victoria. Pero cometió dos errores imperdonables para alguien que pretendía permanecer en las sombras. Incomprensiblemente, eligió el día de su decimosexto cumpleaños y su ciudad natal para iniciar su carrera delictiva. Esa nefasta alianza marcaría el comienzo de su persecución.

Al día siguiente, los periódicos hablaron de un fallo técnico en la subestación principal. Un transformador, decían unos. Un cortocircuito, especulaban otros. Nadie, ni siquiera el más paranoico, mencionó la palabra «ciberataque». Aun así, el Centro Nacional de Inteligencia activó sus protocolos de ciberseguridad.

Él supo que lo buscaban por los cambios sutiles en los sistemas, por pequeñas alteraciones en los tiempos de respuesta y, sobre todo, por la aparición de huellas de vigilancia digital. Nuevas direcciones IP intentaban rastrear sus últimos movimientos mientras él dejaba pistas falsas que apuntaban a hackers rusos o israelíes.

Para desviar las sospechas, orquestó una serie de pequeños apagones por todo el archipiélago. Cortes breves, caídas de tensión, todos con explicaciones técnicas plausibles. Tenerife. El Hierro. La Palma. Ninguno conectable con el incidente de La Gomera. Aprendió rápidamente; jamás volvería a ejecutar un ataque tan personal ni tan próximo.

Pero todo tenía un propósito.

Durante los dos años siguientes, construyó su infraestructura desde cero. Un ordenador de última generación, tres monitores, sistemas redundantes, redes cifradas, túneles de acceso encubiertos. Se formó en foros ocultos, devorando manuales prohibidos y siguiendo vulnerabilidades en tiempo real.

Las noches fueron su laboratorio y el teclado, su arma perfecta.

Y entonces, llegó el momento.


Lugar: Deep Web. Lunes, 28 de abril de 2025. 12:33 h (hora peninsular)

Una oleada de comandos se propagó por la red eléctrica nacional y, uno a uno, los nodos fueron cayendo. Desde Galicia hasta Andalucía. Portugal se apagó. El sur de Francia titubeó… y luego, toda España se sumió en la penumbra.

El caos fue inmediato. Pero él no buscaba el caos.

Mientras unas pantallas quedaban negras, otras mostraban gráficas en movimiento. Líneas rojas, verdes, puntos que subían y bajaban. Su verdadero objetivo era el mercado bursátil. Llevaba año y medio adquiriendo acciones en sectores clave como energía, transporte y telecomunicaciones. La caída del sistema haría temblar el IBEX 35.

Y justo antes del colapso, vendió.

No todo. Solo lo necesario. En silencio.

En unos milisegundos, inversores de todo el mundo perdieron apenas unos céntimos por acción. Lo justo para pasar desapercibido. Pero, con la reactivación gradual del sistema, sus algoritmos ejecutaron órdenes precisas. Compraron. Vendieron. Reinvirtieron. En cuestión de minutos, su cartera de bitcoins se infló como una burbuja.

Al día siguiente, los titulares hablaron de un “cero energético” sin precedentes. De tormentas solares. De sabotaje extranjero. Nadie pensó en él. Nadie imaginó que aquel apagón era la cobertura de un robo silencioso. El atraco perfecto.

Y mientras los gobiernos reconstruyen sus redes y debaten nuevos protocolos de ciberdefensa, él ya piensa en su próximo golpe.

Objetivo: Índice Nikkei (Japón)

Fecha prevista: lunes, 8 de junio de 2026


«Y esta vez… no cometeré errores.»

 


Esteban Fdez.-Rebollos (abril, 2025)


sábado, 31 de agosto de 2024

[ 3´ 20´´] No todas somos iguales - Serie Maine (IX)




Cuando el proyectil impactó en su chaleco de Kevlar, sintió como si le arrancaran las entrañas. Su siguiente pensamiento fue lo vulnerable que se sentía, así, tendida en el suelo. Y luego, luego todo se volvió negro.

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-Necesitamos un agente de refuerzo y nos envían a una secretaria -se escuchó decir desde la esquina más lejana.

El sheriff Raymon Stalker, con la solicitud de personal en la mano, comenzó a leer:

Allison Harper, 42 años, exmarine condecorada, agente de policía en Providence, Rhode Island, durante los últimos doce años. Solicitó el traslado voluntario tras agredir a un superior.

-¡Menudo marimacho! -interrumpió la voz.

-Si puedo elegir, siempre escogeré a quien mejor me cubra las espaldas y eso lo hacía muy bien mi hermana -respondió Dawson, revolviendo su café.

El sheriff sabía desde hacía dos meses que el nuevo refuerzo sería una mujer. Él mismo había seleccionado a la candidata ideal para una comisaría como la de Bangor. Si la nueva ley estatal obligaba a tener, al menos, una mujer en plantilla, debía ser tan eficiente como el resto de los ayudantes.

-Buenos días, soy Allison Harper. ¿El sheriff Raymon Stalker, por favor? -esas fueron sus primeras palabras al entrar en la comisaría.

El mal humor de los ayudantes del sheriff se disipó en cuanto Harper entró por la puerta, pues todas las miradas se centraron en ella.

El ayudante Paul Wesley acompañó a Harper hasta la oficina del sheriff. Allí, Raymon y Allison conversaron durante más de veinte minutos.

-Os presento a la agente Harper, Allison Harper. Se incorpora hoy como refuerzo y creo que será un miembro valioso para nuestra plantilla -anunció el sheriff, invitándola a hablar con un gesto.

-Buenos días, como ha dicho el sheriff Stalker, vengo a ser una más del grupo y ayudar en todo lo posible. No soy una novata pero como cada comisaría tiene su forma de trabajar, solo espero que me echéis una mano hasta que me ponga al día. Muchas gracias. Si tenéis alguna pregunta...

Un silencio sepulcral se instaló en la sala hasta que Wesley se atrevió a preguntar:

-¿Por qué solicitaste el traslado?

-Veo que las noticias vuelan. Digamos que mi jefe y yo tuvimos algo más que palabras pero, no os preocupéis, cuando tengamos más confianza, os dejaré leer el informe completo.

Las dos semanas siguientes a su incorporación fueron inusualmente tranquilas. Harper se ocupó de organizar montañas de papeleo y, de vez en cuando, patrullar por las calles de una ciudad casi vacía.

-¿Esto siempre está tan tranquilo? Me hace falta algo de acción.

-No te preocupes. En cuanto pase esta ola de calor, todo volverá a la normalidad.

Y así fue, a principios de Septiembre, los avisos aumentaron exponencialmente. Una actividad febril se apoderó de la ciudad, aunque nada fuera de lo común.

Efectivamente, la tranquilidad de Harper terminó una noche de sábado. Un aviso por intento de allanamiento en uno de los barrios más lujosos de Bangor la llevó a una persecución hasta las afueras de la ciudad. Un robo frustrado por las alarmas de una mansión se convirtió en una peligrosa cacería.

Dos enmascarados, con armas automáticas, disparaban a discreción sobre el coche patrulla del ayudante Paul Wesley. El vehículo recibía una lluvia de balas y, sin poder hacer nada más, Wesley se acurrucó en su asiento, consciente de que su refugio no le protegería por mucho tiempo.

Por suerte, momentos después, Harper llegó en el todoterreno que solía conducir el sheriff. Bajó del vehículo y, con su arma reglamentaria, disparó certeramente al ladrón que aún permanecía en su coche. Mientras tanto, el segundo hombre se acercó al coche de Wesley y, apuntándole a la cabeza, se preparó para disparar. En un rápido movimiento, Harper se interpuso en el camino del proyectil justo cuando ella le disparó en la cara. El ladrón cayó como un saco de patatas, estrellando lo que quedaba de su cabeza contra el barro del camino.

Harper sintió un fuerte impacto, una quemazón en el pecho y su respiración se cortó. En un instante, su mente la llevó al recuerdo de las imágenes de televisión donde el cuerpo de un policía de Rhode Island yacía bajo una manta. Su padre había fallecido en un tiroteo similar, quince años atrás. Sus piernas se doblaron, apoyándose contra la puerta del coche patrulla a modo de escudo. Luego, todo se volvió negro.

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En su primera intervención, Harper salvó la vida de un compañero y recibió un disparo a quemarropa que le fracturó varias costillas. Nada que unos días de reposo no curasen.

Cuando Harper se reincorporó al trabajo, todos aplaudieron su valentía en un improvisado acto de bienvenida. Una fotografía colgada en la pared de la comisaría mostraba un cordial abrazo entre Harper y Wesley. Ella le había salvado la vida, pero él no sabía cómo recompensárselo. De todos modos, ya encontraría la manera.

Una vez más, los logros de los ayudantes aparecerían en los noticiarios de la ciudad. Una condecoración, una paga extra y la promesa de unos días de vacaciones serían la recompensa por arriesgar sus vidas.

Mientras tanto, el informe sobre el verdadero motivo del traslado aún permanece, bajo llave, en el escritorio del sheriff. Después de ese fin de semana, nadie volvió a ver a la agente Harper como a una "secretaria".


Esteban Rebollos (Agosto, 2024



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miércoles, 18 de agosto de 2021

[ 0' 20" ] Veinte segundos

Veinte segundos es lo que tardaré en perder la conciencia y morir. Un tajo certero en mi pierna ha sido suficiente para que los sicarios del Estado acaben con mi vida. Y es que ser periodista, en un país como Rusia, es un riesgo que muy pocos estamos dispuestos a asumir.

Ahora, mi cuerpo descansa sobre una gran mancha de sangre que se extiende por el pavimento de la Plaza Roja. Por suerte, no siento dolor pero resulta irónico morir, precisamente, mirando al Kremlin.

Han pasado veinte segundos y ya estoy muerto. Lo sé.

Esteban Rebollos (Agosto, 2021)

sábado, 26 de diciembre de 2020

Mis lecturas...




LECTURAS 2020  

 Irène (Pierre Lemaitre)****
- Personas desconocidas (John Katzenbach)***
- La Nena (Carmen Mola)*****
- Lobos (Donato Carrissi)****
- La química (Stephenie Meyer)**
- Loba negra (Juan Gómez-Jurado)****



LISTA DE DESEOS
Algunos títulos que han llamado mi atención.

- Rey blanco (Juan Gómez-Jurado)
- Sabotaje (Arturo Pérez-Reverte), tercera entrega de la serie "Falcó".
- El hombre de los círculos azules (Fred Vargas)
- La quinta víctima (J.D. Barker)
- El hombre de tiza (C.J. Tudor)
- El murciélago (Jo Nesbo), primer libro de la larga saga del detective Harry Hole.
- La química del odio (Carme Chaparro)
- La mujer en la ventana (A. J. Finn)


LECTURAS 2019  

Una bala con mi nombre (Susana Rodríguez Lezaun)*****
- Carne de primera (Rafael Estrada)*****
- La desaparición de Annie Thorne (C.J. Tudor)****
- 13. El asesino... está entre el jurado (Steve Canavagh)*****
- ¿De quién te escondes? (Charlotte Link)*****
- Galveston (Nic Pizzolatto)*****
- Ángeles de sangre (Rafael Estrada)*****
- Justo (Carlos Bassas del Rey)****
- La gran mentira (Klaren Cleveland)*****
- La caza del turista (Massimo Carlotto)***
- Una jaula de oro (Camilla Läckberg)*****
- Aguas oscuras (Robert Bryndza)*****
- La red púrpura (Carmen Mola) *****
- Reina roja (Juan Gómez-Jurado)*****



LECTURAS 2018

- El cuarto mono (J. D. Barker)***
- Toda la verdad (Karen Cleveland)****
- Vestido de novia (Pierre Lemaitre)****
- El paciente (Juan Gómez-Jurado)****
- Cicatriz (Juan Gómez-Jurado)*****
- El último trabajo del señor Luna (César Mallorquí)****
- La novia gitana (Carmen Mola)****
- Jaque al psicoanalista (John Katzenbach)****
- El día que se perdió el amor (Javier Castillo)***
- Asesinos de series (Roberto Sánchez)***
- Una sombra en la oscuridad (Robert Bryndza)****
- El tigre (Joël Dicker)***
- Te veré esta noche (Susana Rodríguez Lezaun)****
- No soy un monstruo (Carme Chaparro)****
- Eva (Arturo Pérez-Reverte)***
- El principito (Antoine de Saint-Exupéry)***



LECTURAS 2017

- El día que se perdió la cordura (Javier Castillo)****
- Falcó (Arturo Pérez-Reverte)***
- Deudas del frío (Susana Rodríguez Lezaun)****
- Sin retorno (Susana Rodríguez Lezaun)****
- Mi nombre es penumbra (Pablo Barrera)***
- El editor indiscreto (F. Bellart)***
- El libro de los espejos (E. O. Chirovici)****
- El experimento (Sebastian Fitzek)**
- El lector (Bernhard Schlink)***
- La vidente (Lars Kepler)****
- Mr. Mercedes (Stephen King)*****
- El último susurro (Gema Tacón)***
- La sustancia del mal (Luca D'Andrea)**** 
- La cacería (J.M. Peace)***
- La chica en la niebla (Donato Carrisi)****
- Arrancada (Karin Slaughter)**
- Flores cortadas (Karin Slaughter)****
- La matanza de los gitanos (Ken Bruen)***
- Maderos (Ken Bruen)***
- Headhunters (Jo Nesbo)****
- Te veré bajo el hielo (Robert Bryndza)*****
- El contrato (Lars Kepler)***
- Juan Salvador Gaviota (Richard Bach)****
- Terapia (Sebastian Fitzek)***
- El pasajero 23 (Sebastian Fitzek)****
- En la mente del hipnotista (Lars Kepler)****
- El hipnotista (Lars Kepler)*****
- Deja en paz al diablo (John Verdon)***
- Ofrenda a la tormenta (Dolores Redondo)***
- Tinta, una muerte inexplicable (Carlota Suárez García)***


LECTURAS 2016

Legado en los huesos (Dolores Redondo)***
- El método 15/33 (Shannon Kirk)****
- El guardián invisible (Dolores Redondo)****
- El último pasajero (Manel Loureiro)*****
- No abras los ojos (John Verdon)****
- Juegos de ingenio (John Katzenbach)*****
- Sé lo que estás pensando (John Verdon)****
- El almacén (Bentley Little)****


LECTURAS 2015

- Violetas de marzo (Philip Kerr)*
- La sombra (John Katzenbach)****
- El profesor (John Katzenbach)*****
- La historia del loco (John Katzenbach)*****
- El psicoanalista (John Katzenbach)*****
- El juego de Ripper (Isabel Allende)***
- El misterio de la Casa Aranda (Jerónimo Tristante)***
- La lista (Frederick Forsyth)***
- Los últimos días de nuestros padres (Joël Dicker)***


LECTURAS 2014

- Gente Tóxica (Bernardo Stamateas)***
- La llave del destino (Glenn Cooper)**
- La noche en que Frankenstein leyó El Quijote (Santiago Posteguillo)*
- El alquimista (Paulo Coelho)***
- El discurso secreto (Tom Rob Smith)****
- El niño 44 (Tom Rob Smith)*****
- La verdad sobre el caso Harry Quebert (Joël Dicker)*****
- El fin de los escribas (Glenn Cooper)***
- La hora de la verdad (Glenn Cooper)***


LECTURAS 2013 

- El libro de las almas (Glenn Cooper)****
- La biblioteca de los muertos (Glenn Cooper)****
- El arte de no amargarse (Rafael Santandreu)**
- Crimen en directo (Camilla Läckberg)**
- Las hijas del frío (Camilla Läckberg)***
- Inferno (Dan Brown)****
- Los gritos del pasado (Camilla Läckberg)****
- La princesa de hielo (Camilla Läckberg)****
- Los amigos del crimen perfecto (Andrés Trapiello)***




Nota: Las lecturas más recientes se incluyen en la parte superior de cada lista.
Máxima valoración: 5 estrellas (*****)

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Y VAN 15 AÑOS JUNTOS

 



-¿Para qué escribes, papá, si nadie te lee? - eso me preguntó Lidia refiriéndose a los relatos breves. Sinceramente, la pregunta, en ese momento, me dolió.
- ¡Otros juegan al Candy! - le contesté sin pararme a pensar.

Al día siguiente, la pregunta todavía seguía dando vueltas en mi cabeza buscando una respuesta racional.
En lo relativo a las historias breves, hay varios motivos. El primero es tomármelo como un reto, practicar a base de escribir nuevas historias e intentar mejorar. Ese relato que lees en menos de cuatro minutos, en ocasiones, me lleva muchas horas realizarlo. Es necesario buscar información incluso para los detalles más insignificantes. Todos los lugares que aparecen son reales, es necesario repasar biografías y cuadrar fechas; toda una serie de requisitos para hacer la historia lo más real posible. Una vez escrito, requiere pequeños ajustes, corregir formas verbales, eliminar adverbios, modificar la situación de las comas, todo ello, para conseguir una lectura fluida y mantener el interés en todo momento. Aún así, siempre son mejorables.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta (la que me dolió), sólo decir que escribo por el placer de hacerlo, sabiendo que muy pocas personas lo leerán. Un simple "me gusta" o un pequeño comentario, siempre es más importante por saber que alguien lo ha leído que por valorar lo escrito.

Lo dicho... ¡como jugar al Candy!


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Actualización 04.11.2020


Efectivamente, quince años más viejo y sigo opinando lo mismo. A lo largo de este tiempo han aparecido otros medios en los que es más sencillo escribir y más fácil publicar. Ahora escribo desde Wattpad por la facilidad de acceder a todos mis relatos desde cualquier lugar y en cualquier momento. 

En cuanto al número de lectores, prefiero calidad a cantidad. A veces, es preferible un comentario del tipo: "yo cambiaría esto...", porque esa persona demuestra que ha puesto interés en la lectura y no se ha limitado solo a ojear.

Por otra parte, están esos pensamientos inconexos, esos post que provienen la mayoría de las veces de reacciones a noticias hirientes o situaciones personales que hacen que me lance a escribir con más fluidez. 

Hoy en día, Lidia conoce la respuesta a esa primera pregunta e inicia una andadura que, al menos, ya le ha llevado más lejos que a su padre.

-¿Para qué escribes, papá?

Está claro que para que me leáis vosotros. Muchas gracias por pasar por aquí.

¡Vamos a por otros cinco años mas!



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Actualización 04.11.2015


Un día como hoy de hace diez años empecé esta andadura, probablemente pensando que no tendría más continuidad que la propia experiencia de aprender a usar un nuevo medio de comunicación y luego quedaría, como otras muchas cosas, en el cajón de los olvidos. Milagrosamente, aún sigue abierto.


En esta década he intentado, sobre todo, ser honesto conmigo mismo e incluir aquellas noticias que consideraba interesantes, tanto a nivel social como personal. He querido mantener un carácter constructivo, en cierta manera optimista, aún sabiendo que quizás nadie las leyera. Lamentablemente, no siempre lo he conseguido.

Actualmente permanecen más de un centenar de entradas visibles, aunque han sido muchas las eliminadas al perder su interés o quedarse anticuadas. De todos modos, existen otras ocultas, en forma de borrador, a la espera de ser terminadas y publicadas algún día.

Seguramente, al igual que la historia se repite, algunos de mis post vuelven a estar de moda; de ahí que algunos entradas sean recurrentes. En ocasiones me gusta actualizar la información e incluir nuevos comentarios vistos desde la perspectiva del paso del tiempo. Otras veces, simplemente, me apetece rememorarlas.

A pesar de que el blog ha permanecido cerrado en múltiples ocasiones, casi siempre por motivos personales (estudios, trabajo o, simplemente, obligaciones familiares), siempre he estado a la espera de noticias que avivasen la necesidad de expresar mis opiniones. Y así ha sido, siempre he encontrado una buena excusa para continuar alimentándolo.

Habréis notado que en los últimos tiempos ha dado un giro hacia contenidos relacionados con el cine y la literatura, incluyendo diversas reseñas sobre libros, críticas de películas e, incluso, algún que otro relato breve. De todas formas, no temáis, pronto llegarán otras entradas de lo más variopinto.

Por último, no quisiera despedirme sin dar las gracias a todos; a quienes habitualmente entráis en el blog por vuestra constancia y a los que habéis llegado por casualidad, os invito a volver cuando queráis, quizás la próxima vez haya algo que os interese.


De todos modos... ¡Gracias por vuestra visita!

viernes, 7 de agosto de 2020

[ 2' 40'' ] Cadena de favores - Serie Maine (VIII)




Dawson, ¿Recuerda que me debe una?


- Sí, claro, jefe... ¿A quién hay que romperle las piernas?

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A pesar de todo lo que pudiera parecer, desde hace dos décadas, los índices de delincuencia en Bangor siguen una curva descendente. Está claro que la corrupción del Departamento de Policía no se refleja en las estadísticas oficiales. Aunque los métodos utilizados por el sheriff son poco ortodoxos, nadie duda de que es altamente eficaz controlando su ciudad.

A primera hora de la mañana, un aviso del agente James Dawson informó sobre un extraño incidente en la mansión de un reconocido abogado de la ciudad.

En esta ocasión, la comitiva formada por el coche patrulla y el equipo forense, iba precedido por el todoterreno particular del sheriff. Todos ellos atravesaron las tranquilas calles del centro de la ciudad sin apenas llamar la atención. Si querían realizar su trabajo eficientemente debían llegar antes de que los medios de comunicación emitieran las imágenes en los informativos de la mañana.

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La primera vez que empuñó un arma apenas tenía siete años y, desde entonces, no había dejado de matar. Primero fueron lagartijas y pequeños pájaros, a continuación jabalíes y ciervos, más tarde, varias misiones en la Guerra del Golfo y ahora acababa de disparar contra un hombre blanco en su propia casa.

- ¡Qué coño ha pasado! ¡A ver cómo explico esto! - se dijo Dawson, con la pistola, aún humeante, en sus manos.

Al ver el estado del cuerpo que se encontraba a sus pies, se dio cuenta de que no lo solucionaría sin pedir ayuda.

Cuando el sheriff llegó a la mansión, no pudo reprimir su enfado. - ¡Joder, Dawson... Se trataba de un pequeño susto, no de vaciar el cargador!

Como en ocasiones anteriores, el Departamento de Asuntos Internos abriría una investigación que finalizaría, como mucho, en una amonestación administrativa y uno o dos meses sin sueldo. En su defensa, declararía que el joven abogado le atacó, sin motivo aparente, tras abrirle la puerta.

Aún, así, no podía cometer ningún error o su carrera como agente de la ley sería historia. De todos modos, a James Dawson no le importaban las sanciones sino la palmadita de aprobación que recibiría de su jefe y amigo, el sheriff Raymon Stalker.

No era el primer trabajo de este tipo que realizaba. Ya había roto brazos, partido piernas e incluso asesinado por encargo antes, pero, en esta ocasión, reconocía que se le había ido de las manos.
Una vez más, Dawson habló con el supervisor del Dpto. de Recogida de Muestras y dijo eso que tanto odiaba, "Hoy por mí, mañana por ti". Una hora más tarde, entre las pruebas ya se encontraba un cuchillo de grandes proporciones, una bolsita de polvo blanco y una listado de traficantes de poca monta.

Estas falsas evidencias permitían desviar la atención sobre el verdadero motivo de la muerte del abogado y, así,  crear una nueva línea de investigación ficticia.

El hecho de que el fallecido fuera un hombre blanco, de rasgos caucásicos, evitó que la expresión "brutalidad racista" apareciera en la portada de los diarios y, con ello, los habituales disturbios en las ciudades del país.

Oportunamente, el informe de la autopsia también confirmó la versión inicial de que el joven se encontraba bajo los efectos de las drogas en el momento de su muerte. Ahora James le debía otro favor más al forense.

Y ya por último, un fallo en la cadena de custodia de pruebas facilitó la desaparición de unas fotos escandalosas entre la exmujer del sheriff y el joven fallecido.

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- ¡Ray, cariño, te dije que le rompieses las piernas, no que le mataras!

- Pero, ¿por qué?

- No podía permitir que el muy cabrón me dejara por una jovencita - dijo Madison, mientras se subía en el Mercedes SLK que un día perteneció al abogado.

- ¡Me debes una, Maddie! - exclamó el sheriff, esbozando una sonrisa de complicidad.

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Tras veinte años de matrimonio, dos hijos y un divorcio, Raymon y Madison nunca han dejado de tener sus encuentros amorosos. A pesar de todo, aún confían el uno en el otro y, por supuesto, no dudan en pedirse toda clase de favores.

Esteban Rebollos (Agosto, 2020)





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sábado, 25 de julio de 2020

¿Qué leer cuando no sabes qué leer?


En ocasiones he visto muchas solicitudes del tipo "no sé qué leer, ¿qué me recomiendas?".

Y yo te preguntaría:
¿Qué tipo de lectura te interesa?
¿Qué edad tienes?
¿Qué quieres aprender?

Entre otras muchas opciones, podría recomendarte una novela negra, romántica, policiaca, de suspense, de misterio, erótica, poesía, histórica o, algo distinto como un texto científico, religioso, un libro de autoayuda, un prospecto de un medicamento o, incluso, un manual de una aspiradora.

Si tienes dudas, lo mejor es que leas todo lo que caiga en tus manos. Con el tiempo descubrirás lo que más te interesa, lo que más te emociona o lo que te aburre y no eres capaz de terminar por más que lo intentes.

A estas alturas, confieso que he leído algunos libros sólo porque el autor había ganado muchos premios, por una portada llamativa, por ser un "best-seller" o, incluso, por un título explosivo, pero reconozco que la mayoría han sido por la recomendación de algún buen amigo, que conoce mis gustos.

Últimamente suelo leer a escritores noveles, poco conocidos, con ideas nuevas. Mi teoría es: "Si una gran editorial apuesta por ellos, al menos, serán interesantes".

Si has llegado hasta aquí, te agradezco que te interese mi opinión. Seguramente seas un buen lector y tengas claro tus gustos literarios.

Mi consejo es que leas y disfrutes ...y, si cuando acabas un libro te quedas con las ganas de leer más, es que lo estás haciendo perfectamente.

Por cierto, en estos tiempos que estamos viviendo, leed y cuidaos