domingo, 27 de octubre de 2019

El lugar donde me gustaría estar...




Seguro que tienes un lugar que te regala paz, que se convierte en ese "refugio" donde te sientes a salvo, aunque la vida te quiera robar la calma...

Seguro que tienes un libro, o incluso un relato corto, que mientras lo lees, piensas, "no se da cuenta pero lo ha hecho para mí, si yo supiera, también hubiera escrito lo mismo"...

Probablemente, esa misma sensación también la sientes con algunas personas. Sí, esas que aunque solo sonrían para ti, te salvan de unas cuantas lágrimas y, de repente, son capaces de contagiarte su alegría... esas, que te ayudan sin pedirte nada a cambio, esas que les fluye la letra pero, sobre todo, esas que convencen con sus actos.

Esas que son como una cascada y te llenan de emociones...

Pues si eso te ocurre, quédate cerca...
Ese lugar y esas personas, te hacen bien.


(Palabras de Lau Alonso Pérez)

viernes, 15 de marzo de 2019

Confieso que te he sido infiel


Desde hace unos meses, miro a otras, paso el tiempo con ellas, pero créeme, sigo pensando en ti. No es tu culpa, ni mis gustos han cambiado, ni tampoco quiero hacerte daño.  Quizás, ahora, necesite probar nuevas experiencias.

Siento reconocer que te he sido infiel y no creas que intento justificarme pero las circunstancias que nos rodean han facilitado este desliz.

Han sido muchas y, sinceramente, no recuerdo todos sus nombres, ni tampoco recuerdo dónde las conocí.

Cada noche te miro, tan cerca de mí, esperando obtener mi atención y, poco antes de dormir, prometo que mañana será distinto, que encontraré tiempo para estar contigo.

Perdóname, desde hace meses no hago otra cosa que ver series.

Te he sido infiel con "Peaky blinders", "Mindhunter", "True detective", "Breaking bad", "Luther", "Broadchurch", "La casa de papel", "El puente" y un largo etcétera. 

Si me lo permites volveré a ti para tenerte en mis manos, pasar tus hojas, leer tus capítulos, en fin, vivir lo que tu vives y sentir lo que tu sientes. 

Mañana será distinto, lo prometo.

Esteban Rebollos (Marzo, 2019)



<<<<< >>>>>

Algunas series vistas (por orden alfabético ...para no perderse) - Actualización Diciembre 2023

- 1883

- 1923

- Atrapados

- Black mirror

- Breaking bad

- Blacklist

- Broadchurch

- Chernobyl

- Cobra Kai

- Collateral

- Cómo defender a un asesino

- Creedme

- Doctor Foster

- El abogado del Lincoln

- El alienista

- Elementary

- El cuento de la criada

- El embarcadero

- El hombre en el castillo

- Élite

- El juego del calamar

- El puente

- El marginal

- Gambito de Dama

- Ghost wars

- Hanna

- Happy valley

- Hermanos de sangre

- Homeland

- Jack Ryan

- Killing Eve

- La casa de papel

- La mantis

- La víctima número 8

- Lupin

- Luther

- Making a murderer

- Manhunt: Unabomber

- Manifest

- Mar de plástico

- Mare od Easttown

- Marginal

- Mindhunter

- Mr. Mercedes

- Mr. Robot

- Ozark

- Paranoic

- Peaky blinders

- Poker face

- ¿Quién es Anna?

- River

- Sense 8

- Sherlock

- Sucesor designado

- Stranger Things

- Taboo

- The Bletchley circle

- The end of the f***ing world

- The Frankenstein chronicles

- The old man

- The rookie

- The sinner

- True detective

- Tulsa king

- Vikingos

- Westworld

- Yelowstone

- You

- Zona fronteriza


viernes, 18 de mayo de 2018

Susana Rodríguez Lezaun




Serendipia: Descubrimiento o hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual, principalmente, cuando se está buscando una cosa distinta.


<<<<<>>>>>


A veces, sin buscarla, la fortuna se cruza en tu camino. Desde hace algunos años, cansado de leer mediocres "best-sellers" de escritores archiconocidos decidí dar un cambio a mis hábitos de lectura, dar una oportunidad a autores noveles o cuyos nombres no destacan por cuestiones de "marketing" pero cuyos argumentos triunfan por sí mismos. Así descubrí interesantes autores como Joël Dicker (La verdad sobre el caso Harry Quebert), Shannon Kirk (El método 15/33), Karin Slaughter (Flóres cortadas), Robert Bryndza (Te veré bajo el hielo) o Manel Loureiro (El último pasajero), por nombrar sólo algunos pocos.

Un buen día decidí buscar una novela por su argumento en vez de por su título o autor; con la ayuda de Google, mi búsqueda se centró los términos "Asesino en serie en el Camino de Santiago" y, como resultado, obtuve múltiples reseñas sobre el primer libro de la autora que hoy os quiero presentar:
Susana Rodríguez Lezaun, periodista, escritora y actual directora del festival "Pamplona Negra" (un "alter ego" de nuestra "Semana Negra" de Gijón), creadora de una saga cuyos protagonistas son Irene Ochoa, una mujer maltratada y el inspector David Vázquez, encargado de investigar, entre otros casos, la muerte "accidental" del marido de Irene.

La saga consta actualmente de tres libros: "Sin retorno" (2015), "Deudas del frío" (2017) y, el recientemente publicado, "Te veré esta noche" (2018). Hablo de saga y no de trilogía, ya que me consta que el cuarto se está "fraguando" en la mente de la escritora. Aunque cada uno de los libros desarrolla un caso policial en donde el inspector Vázquez y su equipo son los encargados de resolverlo, existe una línea argumental basada en la tormentosa relación entre Irene y David.

Tras este post, creo que no es necesario indicar que os recomiendo cada uno de los libros anteriormente mencionados, ahora bien, aunque se pueden leer todos ellos de forma independiente, soy partidario de seguir el orden cronológico para no perder ningún detalle.

¡Zorionak, Susana!



Título: "Te veré esta noche"
Autora: Susana Rodríguez Lezaun
Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9788466343657
Nº de páginas: 413


Si has llegado hasta aquí, quizás sea porque has encontrado algo interesante que leer. Si quieres ver alguno de mis otros comentarios o relatos breves puedes acceder a la página principal desde este enlace "El Viento del Norte".
Te invito a volver cuando quieras para mostrarte las próximas entradas que escriba.
¡Gracias por tu visita!

miércoles, 27 de diciembre de 2017

La novela negra no entiende de fronteras






Casi todas mis lecturas de este 2017 tienen un denominador común: bellos paisajes, alterados por asesinatos, secuestros y misteriosas desapariciones.

A principios de año preparé mis maletas y partí en busca de los culpables de tanta inquietud. Comencé deambulando por las calles de mi tranquilo Gijón, después recorrí las orillas del río Baztán, me adentré en la siempre peligrosa Nueva York, crucé los inhóspitos parajes de Suecia, caminé descalzo sobre lagos congelados en Londres y permanecí escondido tres días en un frondoso bosque de Queensland, aún así, llegué a tiempo de embarcar en un misterioso crucero de lujo y quedar atrapado en una terrible tormenta en la cordillera alpina del Tirol.

Por supuesto, cada día sigo viajando y descubriendo nuevos paisajes; aún son muchos los destinos por visitar y muchos los kilómetros por recorrer.
Eso sí, todo ello ...sin salir de casa.

¡La lectura es la forma más entretenida de viajar!

LECTURAS 2017

- El día que se perdió la cordura (Javier Castillo)
- Falcó (Arturo Pérez-Reverte)
- Deudas del frío (Susana Rodríguez Lezaun)
- Sin retorno (Susana Rodríguez Lezaun)
- Mi nombre es penumbra (Pablo Barrera)
- El editor indiscreto (F. Bellart)
- El libro de los espejos (E. O. Chirovici)
- El experimento (Sebastian Fitzek)
- El lector (Bernhard Schlink)
- La vidente (Lars Kepler)
- Mr. Mercedes (Stephen King)
- El último susurro (Gema Tacón)
- La sustancia del mal (Luca D'Andrea) 
- La cacería (J.M. Peace)
- La chica en la niebla (Donato Carrisi)
- Arrancada (Karin Slaughter)
- Flores cortadas (Karin Slaughter)
- La matanza de los gitanos (Ken Bruen)
- Maderos (Ken Bruen)
- Headhunters (Jo Nesbo)
- Te veré bajo el hielo (Robert Bryndza)
- El contrato (Lars Kepler)
- Juan Salvador Gaviota (Richard Bach)
- Terapia (Sebastian Fitzek)
- El pasajero 23 (Sebastian Fitzek)
- En la mente del hipnotista (Lars Kepler)
- El hipnotista (Lars Kepler)
- Deja en paz al diablo (John Verdon)
- Ofrenda a la tormenta (Dolores Redondo)
- Tinta, una muerte inexplicable (Carlota Suárez García)

jueves, 22 de junio de 2017

Ayer lo empecé, ...hoy lo terminé





Últimamente he decidido adentrarme en la lectura de autores poco conocidos o noveles, salirme un poco del típico "best seller" que suelo leer y experimentar con lecturas de otros autores no tan consagrados como, por ejemplo, Sebastian Fitzek, Lars Kepler o Donato Carrisi.
En mi búsqueda de novelas para leer este verano, he descubierto "Te veré bajo el hielo" ("The Girl in the Ice") del autor británico Robert Bryndza (1979) que acaba de publicar en España su primera novela negra. Sólo decir que la he leído en menos de siete horas, me ha enganchado desde el principio y, sin tener una trama con muchos altibajos, ha sabido mantenerme en vilo todo el tiempo.

El descubrimiento del cadáver de un chica bajo una gruesa capa de hielo en un parque en el sur de Londres, una detective con sus propios demonios personales y un asesino en serie son excelentes ingredientes para prever una trama llena de intriga y emociones.

En su página web, Robert Bryndza nos anuncia sus próximas novelas "Una sombra en la oscuridad" ("The Night Stalker"), "Aguas oscuras" ("Dark Water"), "Last Breath" y "Cold Blood" que completan la serie de la detective "Erika Foster".

¡Ya estoy deseando leerlas!


Título: "Te veré bajo el hielo"
Autor: Robert Bryndza
Editorial: Roca Editorial de Libros
ISBN: 9788416700530
Nº de páginas: 402


Si has llegado hasta aquí, quizás sea porque has encontrado algo interesante que leer. Si quieres ver alguno de mis otros comentarios o relatos breves puedes acceder a la página principal desde este enlace "El Viento del Norte".
Te invito a volver cuando quieras para mostrarte las próximas entradas que escriba.
¡Gracias por tu visita!

lunes, 12 de junio de 2017

El Cementerio de los Libros Olvidados





¿Sabéis donde se encuentra el verdadero "cementerio de los libros olvidados"?
Os lo digo yo... en el puto contenedor de los cartones.
Conseguir un final digno a una parte de la biblioteca que perteneció a mi padre ha sido tarea imposible. He intentado regalar libros por internet, donar colecciones de biografías y enciclopedias a institutos de enseñanza, he hablado con centros benéficos con la intención de entregarles cientos de novelas para que las vendiesen en el rastrillo de los domingos y, a excepción de algunos amigos que han sabido apreciar un regalo, ha sido tarea imposible darles un digno final.
La semana pasada, tras realizar una criba exhaustiva, decidí llenar los asientos traseros y el maletero de mi coche con todos aquellos libros descartados; unos cuatrocientos libros cuyo destino fue un "punto de reciclaje" de los múltiples que se encuentran esparcidos por mi ciudad.
Mientras lanzaba con rabia los libros a un enorme contenedor repleto de cartones para embalar electrodomésticos, me debatía entre el dolor por no poder darles una segunda oportunidad y comprender que ahora todos ellos apenas ocuparían espacio en mi e-reader.
Así, pasaron por mis manos infinidad de escritores clásicos, decenas de volúmenes de la "Biblioteca Básica Salvat", algunos "Premios Planeta", varios de la "Colección Austral", junto con libros de informática, bricolaje, contabilidad, cocina y un largo etcétera de materias variopintas. De todos modos, autores consagrados y éxitos efímeros han tenido el mismo final, el vertedero.
Quien, por cualquier motivo, haya tenido que desprenderse de sus libros, sabrá de lo que hablo, comprenderá el dolor y la rabia que ahora siento.


- ¡Cuántos libros! ¿Los has leído todos?
- Yo no, pero, sí, hay alguien que los ha leído todos.

<<<<<>>>>>

Tres años después la historia se repite. Esta vez no han sido libros sino un piano de pared que perteneció a mi abuela. Nuevamente, ha sido imposible regalarlo y acabó destrozado en un "punto de reciclaje", eso sí, no en el puto contenedor de los cartones sino en el puto contenedor de las maderas.

domingo, 26 de febrero de 2017

"Tinta", ¡Todo un descubrimiento!




Quienes hayan visitado este blog ya conocen las reseñas que suelo realizar sobre los libros que pretendo leer y, posteriormente, mis propias impresiones de aquellos que, una vez leídos, han conseguido llamar mi atención. 

Mayoritariamente mis lecturas se centran en novelas negras cuyos autores tienen nombres ya consagrados como John Katzenbach, Dolores Redondo, Camilla Läckberg, John Verdon o Dan Brown, entre otros. Pero también opino que hay que dar una oportunidad a los escritores noveles que por su frescura aún poseen esa gran capacidad de sorprender al lector. Esta teoría me ha dado muy buenos resultados, por ejemplo, con "El método 15/33" de Shannon Kirk o "La verdad sobre el caso Harry Quebert" de Joël Dicker que, por cierto, esta última, es una de mis novelas preferidas.

Y aquí es donde quiero presentar a la escritora gijonesa Carlota Suárez García que, con su obra "Tinta, una muerte inexplicable" ha conseguido sorprenderme gratamente. Esta novela, que ella misma clasifica como de "misterio", entremezcla las vidas de un forense, una niña bien, una médica de urgencias, un escritor y su psiquiatra; elementos suficientes para crear un ambiente de intriga, sorpresa y miedo.

En mi opinión, una "novela negra" no sólo debe desarrollarse en parajes tenebrosos, contener escenas en blanco y negro o ser protagonizada por un detective a lo Humphrey Bogart en "El halcón maltés". Un novela negra bien puede desarrollarse en las calles de Gijón y ambientarse en las cafeterías, teatros o parques de nuestra ciudad, esos lugares que encontramos cada día a la salida de nuestro trabajo o visitamos el fin de semana mientras paseamos con la familia.

La novela está dividida en tres partes bien diferenciadas según el personaje que narra la historia. Las dos primeras lograron captar mi atención, describiendo perfectamente los protagonistas y su entorno familiar, con diálogos amenos y entremezclando sucesos acaecidos tanto en tiempos pasados como en el presente. Esas dos partes me mantuvieron en vilo, deseando llegar pronto al desenlace y la tercera, lejos de defraudar, me pareció "espectacular". Aquí todas las historias anteriores cobraron sentido, quedando toda la trama perfectamente hilada y dejándome con el buen regusto de un "quiero más".

Ahora sólo me queda esperar por tu próxima novela.
¡Muchas gracias, Carlota!


Título: "Tinta, una muerte inexplicable"
Autora: Carlota Suárez García
Editorial: Tela Ediciones
ISBN: 9788461758715
Nº de páginas: 317
Esteban Rebollos (Febrero 2017)



Si has llegado hasta aquí, quizás sea porque has encontrado algo interesante que leer. Si quieres ver alguno de mis otros comentarios o relatos breves puedes acceder a la página principal desde este enlace "El Viento del Norte".
Te invito a volver cuando quieras para mostrarte las próximas entradas que escriba.
¡Gracias por tu visita!

jueves, 31 de diciembre de 2015

[ 2' 00'' ] La apuesta - Serie Maine (VII)



Cada quince o veinte días, el estado de Maine amanecía con la noticia de que se había perpetrado un nuevo atraco en alguno de los numerosos bancos a lo largo de la ruta interestatal 95.

Jefe, ya van nueve en seis meses. ¡A este ritmo no cobraremos la extra de Navidad!

No, Paul, a este ritmo, cometerá un error.

Además de la regularidad entre los sucesos, había un cierto patrón en todos los golpes. Se trataba siempre de un varón blanco, fuertemente armado y que efectuaba el atraco pocos minutos antes del horario de cierre. Después, huía en un coche de gran cilindrada que aparecía quemado a las afueras de la ciudad. No tenían más pistas.

<<<<<>>>>>

Unos días más tarde, el segundo ayudante del sheriff, Paul Wesley, llegó a la comisaría más temprano que de costumbre.

Jefe, he recibido un soplo. El atraco será mañana, en el Camden National Bank.

¿Quién es el confidente?

Es un drogadicto de poco fiar. ¿Qué hacemos?

¡Necesito acción! —exclamó el sheriff —Montaremos vigilancia pero nada de refuerzos, que si el tipo ese no aparece, no quiero hacer el ridículo. Sólo nosotros tres. —Y miró buscando la aprobación de James Dawson, quien asintió con un leve movimiento de cabeza.

¡Usted verá!, ¿Qué se apuesta a que no sucede nada? —dijo Paul.

¡Venga, ...una botella de bourbon!

¡Eso está hecho, jefe!

<<<<<>>>>>

Dawson hacía guardia sentado en la oficina del director. Vestido de paisano parecía más un armario ropero que un empleado de banca. Y no era el único policía que permanecía a la espera de acción; al otro lado de la calle, dos coches camuflados estaban preparados para cortar el paso al atracador en caso de fuga. 

En algo más de cinco horas, no había habido ningún movimiento inusual, pero a  falta de diez minutos para el cierre del banco, un aviso en la emisora les hizo saltar de sus asientos.

¡Atención! Hombre blanco sospechoso... Acercándose por Mall Boulevard... Llegando a la entrada del banco... Preparaos... —dijo Paul agazapado dentro de uno de los coches aparcados en la acera de enfrente, y continuó,

¡Falsa alarma! El tipo sigue de largo.

A las dos en punto se cerraron las puertas del banco y diez minutos más tarde, aburrido de tanta espera inútil, el sheriff decidió dar por finalizado el operativo de vigilancia. Nunca una mañana se les había hecho tan larga. 

Se acabó, chicos. ¡Todos a la central! Paul, te debo una botella —dijo un decepcionado Stalker desde la emisora del otro vehículo.

James Dawson había aparcado su coche patrulla en una estrecha callejuela de la parte posterior y allí se dirigió tras salir del banco.

De regreso a la comisaría, se escuchó un segundo aviso, emitido esta vez, desde la emisora de la central.

Atención a todas las patrullas. Atraco en la joyería "Robinson", Mall Boulevard. Localicen un Shelby GT, azul metalizado, matrícula de Illinois.

El ayudante del sheriff arrancó el coche patrulla y salió del callejón para incorporarse al amplio boulevard de cuatro carriles. A lo lejos vio acercarse rápidamente el coche buscado, se abrochó el cinturón de seguridad y dijo:

Ahí viene. ¡Joder, esto va a doler!

Dawson, aproximándose por el carril contrario, dio un volantazo y el coche patrulla impactó, casi frontalmente, contra el llamativo Shelby azul.

El cuerpo del atracador salió despedido a través del parabrisas y fue a estrellarse contra los adoquines de la calzada. En medio de la calle no sólo quedó un cuerpo sin vida sino todo el botín esparcido bajo el coche.

<<<<<>>>>>

Mientras James Dawson disfrutaba en casa de unas vacaciones forzosas debido a sus tres costillas rotas, "The Bangor Daily News" daba la noticia de otro éxito del departamento de policía del condado.

El sheriff, Raymon Stalker, celebró en soledad su nueva condecoración, eso sí, brindando con la botella de bourbon ganada en la apuesta. Y, hablando de Paul, decir que por fin cobró su ansiada paga extra.

La única pieza que no se recuperó del botín, un fabuloso anillo de diamantes, fue a parar como regalo de Navidad a Brenda, la mujer de James Dawson. Así recompensó Raymon Stalker la valentía de su ayudante.



Esteban Rebollos (Diciembre, 2015)



Volver al "Índice de relatos".

Volver a la "Página principal".

martes, 29 de diciembre de 2015

[ 2' 20'' ] Una segunda oportunidad - Serie Maine (VI)




¿Crees en una segunda oportunidad?
En la segunda, sí. Ya lo dice la Biblia, debemos ser misericordiosos.

¿Y en una tercera? 
De esa no dice nada la Biblia. En esa le rompería las piernas.


<<<<<>>>>>

Rachel cambió su apellido de soltera, Dawson, por otro mucho más corriente. Por amor, no le importó pasar a llamarse Rachel Williams. A su marido, Alan, le había conocido hacía nueve años en una cena, irónicamente, en el Día de Acción de Gracias.

Durante los dos primeros años, habían permanecido unidos a pesar de los continuos problemas económicos que tuvieron que soportar, pero la situación se volvió insostenible con la llegada de la pequeña Alexis a la familia.

La primera vez que Alan golpeó a Rachel, consiguió convencerla de que lo había hecho por su bien, por lo mucho que la amaba. Pero las siguientes, simplemente, la dejaba llorando mientras él ahogaba sus problemas pegado a la barra de un bar; siempre, en buena compañía.

Al regresar a casa, oliendo a bourbon barato y perfume de otras mujeres, las cosas empeoraban aún más, hasta el punto de que Rachel tuvo que salir huyendo con la pequeña en brazos, en más de una ocasión. Al día siguiente, y tras pedir perdón, las aguas solían volver a su cauce.

<<<<<>>>>>

Sra. Williams, lo siento, la ley me obliga a informar a la policía sobre sus lesiones.

Le aseguro que no es lo que se imagina. Resbalé en la cocina y me golpeé contra una silla.

Sí, ya veo en su historial que es muy propensa a los accidentes domésticos.

<<<<<>>>>>

Una llamada, de un viejo compañero del Departamento de Policía de Concord, informaba a James Dawson de la denuncia presentada por el New Hampshire Hospital en el que aparecía, una vez más, el nombre de su hermana.

No le importaba enfrentarse a una sanción administrativa por salir del condado de Bangor sin autorización o, incluso, perder su puesto de trabajo con tal de terminar con aquella situación de una vez por todas. Había intervenido en muchos casos de violencia doméstica pero aquel no era otro más, aquel se había convertido en un asunto personal.

Cuando el coche patrulla salió derrapando del aparcamiento de la comisaría, el reloj del salpicadero marcaba las 16:05. Llegaría a tiempo solo si no levantaba el pie del acelerador y el exceso de tráfico en hora punta no se lo impedía. Al menos, siempre tendría la oportunidad de abrirse paso usando la sirena. En apenas cuarenta minutos recorrió el camino hasta el aserradero en donde trabajaba su cuñado. 

Cuando Dawson frenó delante del viejo portón, salió del coche patrulla, escopeta en mano, dispuesto a matar a su cuñado si fuera necesario. Entró, como un toro, en busca de Alan.

Allí lo encontró, trabajando con la sierra circular mientras desbastaba grandes troncos para fabricar tablones de madera. Alan no vio venir el golpe que el policía le dio con la culata de su escopeta y cayó de rodillas, golpeándose con la máquina en la frente. James tiró del brazo derecho de Alan y gritó:

Ya te faltan dos dedos, pero te voy a cortar la mano con la que golpeas a mi hermana.

Por Dios, James, te juro que no he hecho nada.

Dawson acercó la mano de su cuñado a los dientes de la sierra empezando a cortar el guante de serraje.

¡James, no lo hagas! ¡Creéme! Nos hemos separado. Hace dos meses que no veo a Rachel. ¡No lo hagas, James!

<<<<<>>>>>

Rachel, a pesar de la férrea oposición de su hermano, decidió darle una segunda oportunidad a su marido. Tres semanas después, Alan volvió a ver a su hija y el mes siguiente, abandonó la habitación de alquiler para regresar a la casa familiar. 

Aquel año, celebraron el décimo aniversario, rezando todos juntos antes de la cena del Día de Acción de Gracias. Quizás, con un poco de suerte, no sería el último que se reunirían. Al menos, esa situación, sirvió para mantener a los "Dawson" y a los "Williams" más unidos.
  
De vez en cuando, James abre el cajón de su escritorio y mira la caja en donde tiene ocho balas de punta hueca. Entre ellas, una reservada para sí mismo, otra para Alan, por si no cumple su promesa y otras seis, también, con el nombre de su destinatario.



Esteban Rebollos (Diciembre, 2015)



Volver al "Índice de relatos".

Volver a la "Página principal".




lunes, 28 de diciembre de 2015

[ 2' 00'' ] Cuestión de color - Serie Maine (V)



Durante la guerra de Vietnam, Neil Tyson sirvió a su país trabajando como cocinero en el USS Forrestal, hasta que fue herido en una pierna por fuego amigo. Tras licenciarse, volvió a Maine donde solo encontró empleo como ayudante de cocina en una vieja cafetería.

La adicción a la bebida había hecho de Neil un hombre violento y pendenciero; eso, su apellido y sus más de doscientas libras de peso eran rasgos comunes con el boxeador Mike Tyson. En menos de dos años pasó de una vida placentera a quedarse viudo, perder el trabajo y ser desahuciado de su propia casa. Estaba claro que la mala suerte se había cebado con él. Desde hacía nueve meses dormía en alguno de los albergues de la ciudad, de donde salía cada mañana para mendigar por las calles de Bangor.

Sentado en uno de los accesos a Hayford Park pedía ayuda a todos los transeúntes que por allí pasaban. En las últimas horas apenas había conseguido unas monedas; hasta que un buen conciudadano recompensó su perseverancia con un billete de diez dólares. Solo entonces, pudo acercarse hasta la licorería a por alcohol para ahogar sus penas.

Una botella de bourbon, por favor. La más barata. —le pidió al empleado.

—¿Ya estás aquí? ¡La última vez me robaste! ¡Lo tengo grabado! —le espetó a Neil.

No se de qué me habla, es la primera vez que entro aquí —respondió posando el billete de diez dólares sobre el mostrador —Por favor, deme una botella de medio litro.

¡Lárgate de mi tienda! Y esto, —refiriéndose al billete —esto a cuenta de lo que me debes —le dijo el empleado mientras se lo guardaba en el bolsillo de la camisa.

Niel agarró la primera botella que encontró a mano y la rompió con fuerza contra el mostrador. Una esquirla de cristal saltó haciéndole un corte en el brazo. A continuación gritó:

¡Hijo de puta, dame la botella o te mato!

<<<<<>>>>>

Una alarma parpadeante en la comisaría indicaba que se estaba produciendo un atraco en la licorería de Hammond Street. En apenas un minuto, dos coches de policía llegaron a la puerta de la tienda y allí encontraron al hombre.

—¡Tire el arma!, ¡Échese al suelo! —le ordenó el segundo ayudante del sheriff, Paul Wesley.

¿Qué arma ni qué cojones? Mira la botella, gilipollas —dijo el joven mostrando claros síntomas de embriaguez.

A pesar de estar encañonado, decidió alejarse y hacer caso omiso a las órdenes del policía.

Once disparos hicieron impacto en su cuerpo y el joven negro cayó abatido en medio de la acera.

—¿Por qué le disparaste? ¡Estaba desarmado! —preguntó el sheriff Stalker.

—¡Joder, jefe, yo qué sé! ¡Se movió! —respondió el ayudante. 

¡Calma!, saca tu "tobillera" y pónsela en la mano —le indicó el sheriff.

—¡Y una mierda! —exclamó enfadado —¡No voy a perder mi revólver por este negro! 

¡Ten, ponle esto! —le dijo el sheriff, dándole una navaja que tenía guardada en el bolsillo trasero.

Neil, asustado por los disparos de la policía, decidió dejar la botella rota sobre el mostrador y salir con las manos en alto. Al atravesar la puerta, lo primero que vio fue el cuerpo sin vida del joven negro sobre un charco de sangre.

—¿Quién es usted? ¿Qué coño hace? —preguntó el ayudante Wesley al verle salir con las manos en alto.

—¡Casi nos mata! —exclamó —Yo sólo quería una botella de bourbon pero creo que después de esto... después de esto voy a dejar de beber.

Neil se alejó sin botella, sin sus diez dólares pero sabiendo que aquellas balas estaban destinadas para él. Esa noche, mientras se aseaba en el albergue, se fijó en la herida que tenía en su brazo. Estaba seguro de que esa cicatriz marcaría el inicio de una nueva vida; la segunda oportunidad que tanto necesitaba.

Por una vez había tenido suerte, pero no fue cuestión de azar sino por el color blanco de su piel.

<<<<<>>>>>

A la mañana siguiente, una breve reseña en las páginas de noticias locales del "The Bangor Daily News" informaba sobre la muerte de "otro atracador de raza negra" a las puertas de una licorería.



Esteban Rebollos (Diciembre, 2015)



Volver al "Índice de relatos".

Volver a la "Página principal".